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miércoles, 30 de abril de 2014

Poemarío ganador del XVII Concurs de Poesia Miquel Martí i Pol

Como prometí, aquí tenéis la compilación de poemas que me ha valido el primer premio en el concurso poético del Principat d'Andorra.
En él, escrito como si de un diálogo se tratase, ofrezco mi particular punto de vista sobre el mundo que nos ha regalado la Naturaleza y cómo, dejándonos llevar por la avaricia, el materialismo y la arrogancia, lo estamos destrozando. 
El poemario original está escrito en catalán, pero como será publicado por parte de la Biblioteca de Andorra en algún medio, prefiero dejaros la traducción que he hecho en castellano hasta que vea oportuno mostrar el original.
Espero que lo disfrutéis y comprendáis que la sonoridad cambia al leerlo en catalán.


Espejismo

I (Dios)

Es en el corazón del embrión inocente,
dentro del primer átomo que inspiró la vida,
consciente del universo que quería nacer,
donde abrí los ojos imaginando una tierra de montañas y lagos.

Mis manos aparecieron entre las estrellas
para dar forma a las flores y al viento,
esculpiendo las piedras que miran hacia el cielo,
elevándome luciendo los laureles invictos.

Con las lágrimas desbordadas de emoción
los ríos comenzaron a cantar apasionados,
viajando más allá del tiempo y del espacio,
hasta el océano que rodea al gran árbol.

Es desde aquí  arriba donde contemplo lleno de júbilo
salir el joven sol, salvaje y vigoroso,
sonriendo a la pequeña luna que fascinada
mira las constelaciones que he dibujado en el firmamento.


II (La Humanidad)

Dentro de los ojos de su ternura,
antes de contemplar el prometido paraíso,
las sombras se escondieron bajo el hielo de las palabras,
y vimos caer la noche por primera vez.

Con el alma bebiendo de aquella visión,
quietos en medio del océano que se pierde en el tiempo,
una estrella nos llamó por nuestro nombre,
arrastrando miles de espíritus que esperaban ver el sol.

Nos preguntamos quién es aquel que va detrás,
incapaz de brillar como lo hacen los demás.
Nuestras manos anhelan el latir de su corazón,
recordándonos que vivamos en la Tierra, no en el Cielo.

Es en sus ojos donde queremos mirar ahora,
es a su fruto a quien hemos hablar,
ya que las sombras y la noche también son parte nuestra,
y dentro del fuego podemos encontrar la estrella perdida... la queremos.

III (El Progreso)

He nacido en el fuego de altas llamas,
con la voz rugiente las cadenas he destrozado,
elevándome consciente del Poder delante de la ausencia,
solitario como el lobo que muchos aprenderán a temer.

Cada recuerdo que envuelve nuestras vidas
son fisuras en el espacio infinito que ignoráis,
pero mi aliento es fuerte como la piedra,
como el acero forjado que funde el hielo del camino.

Sin lazos que dicten qué hacer o qué decir,
así comparto el néctar de mi conocimiento,
y así os invito a mirar al cielo como lo hacen los dioses,
desde arriba, con arrogancia e impunidad.

Sin miedo en vuestras miradas camináis,
pues soy la luz del sol, de la luna y del firmamento,
de la lluvia, del viento, de la tierra y de los sueños,
de las lágrimas que nunca lloraréis.

IV (Dios al Progreso)

Tú, que vienes del más oscuro deseo,
que gritas libertad dentro de la prisión que has construido.
Tú, hijo de las llamas y la mentira,
dibujas un camino que conduce a la mentira y al miedo.

Señalas con crueldad,
dictando las normas que yo nunca imaginé,
lanzando a la hoguera todos los frutos,
haciendo que ellos coman tierra y sal.

Traes la multiplicación
mientras mengua la esperanza.
Todo pasa rápido ante tus ojos,
quedando encandilados por una ilusión.

Has hecho de la mentira la verdad
dentro de un mundo que antes era de ellos,
hablas con la seguridad del inseguro,
con la franqueza del miserable.

V (El Progreso a Dios)

Detente a escuchar cómo me llaman,
como hacen suyos los fuegos que reclaman tu trono.
Es fácil hablar cuando eres la luz;
yo les he dado ese poder.

Ahora mira, contempla mi mundo,
una chispa en la oscuridad.
Sin sufrimiento no hay placer;
los colmillos también sirven para reír.

Ya no hay que esperar mucho,
el final de tu reino se ha escrito.
Sobre la tejas de templos olvidados
mi furia crece para sellar el punto final.

Escucha tu grito,
dame el placer de tu caída,
y mira como mis estrellas
rompen el resplandor de tus ojos.

VI (El Progreso a la Humanidad)

Y ahora sudad, sangrad, llorad, gritad,
mi voz romperá vuestro corazón,
una herida abierta sangrando
lágrimas de vuestros hermanos.

Padres de hijos huérfanos ofreciendo sacrificios
en el altar corrupto de vuestro espíritu,
pues de la boca que abrís sale el miedo,
la codicia, la lujuria, el orgullo y la muerte.

Caminad sin parar por este puente,
y mirad a derecha e izquierda, arriba y abajo,
sentid la opresión de la caída y luchad,
echad del camino vuestra humanidad.

Yo soy el fuego que quema las almas,
soy la noche oscura que os hace gritar,
soy el hambre insaciable dentro de vuestra cabeza,
soy el pasado, el presente y el futuro.

VII (La Humanidad a Dios)

¿Dónde estamos? ¿Dónde estás? ¿Quiénes somos?
Nuestro mundo ha desaparecido
dentro de las cenizas que se desprenden
de nuestras estropeadas manos.

No vemos el camino, no escuchamos tu voz.
Atrapados entre montañas hundidas,
ahogados por ríos desviados de su curso,
nuestra piel se vuelve arena escampada por el viento.

Dios, tú que conoces nuestra caída,
hemos roto la palabra del amor.
Queriendo ver más allá del horizonte
olvidamos la profundidad del miedo.

Llega la hora de pagar por los errores,
de cerrar los ojos consumidos por el fuego.
Soñar en la más lejana de las estrellas
nos condena al más cercano de los infiernos.

VIII (Dios)

Rodeado por el silencio y la noche,
sentado antes esta lápida fría y gris,
los recuerdos escapan de mi espíritu
cruzando el vacío que queda en mi mirada.

Preguntas sin respuestas queman todavía,
respuestas que nuca podré revelar,
como las últimas notas de una triste melodía
de un piano que pierde su última cuerda.

Fueron pasando las largas edades,
como olas en un mar infinito,
pero el viento que debía ser yo
por desidia dejó de soplar.

Quizá no escuchase con suficiente atención,
quizá demasiada luz es como estar a oscuras.
Quizá no toda la verdad es real,
quizá la realidad es absurda mentira.

IX (El Universo a Dios)

Imagina una chispa,
el latido de un solo corazón...
Escucha dentro del vacío...
sí... es su voz.


Fin


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