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sábado, 3 de agosto de 2013

Camino hidroeléctrico de Engolasters (Lugares de Andorra III)


Este pasado jueves, a las 23.00h, fui a conocer parte esencial de la historia de Andorra. Esencial porque supuso la entrada de un país puramente ganadero y agrícola al siglo XX, allá a finales de la década de los años 20. Os hablo de la ruta-museo "Camí hidroelèctric d´Engolasters", en la cual podemos observar y aprender cómo se construyó el primer funicular de Andorra y el lago artificial de Engolasters (en la parroquia de Encamp), siendo estas dos obras pieza clave para la llegada de la electricidad a todo el territorio, y así del progreso y el turismo, pieza fundamental del crecimiento y la economía actual del principado. La empresa encargada fue FHASA, quien también se encargó de la pavimentación de las primeras carreteras, inexistentes hasta aquel momento.

Bobina y motor del funicular, de 64cv y dos velocidades y eléctrico, alimentado a través de una pequeña central eléctrica construida en un salto de agua cercano. Utilizado hasta el año 2000.

La visita, nocturna en mi caso, empezó en la sala del motor del funicular, en la Casa de Guardas, los antiguos encargados del mantenimiento del mismo y de las instalaciones de la presa del lago. Un trabajo duro y cansado, como todos los que rodearon al funicular, pues tanto su construcción, como la del lago y el conducto de agua que sale de las entrañas de éste. La pendiente que debió salvar el funicular, llega en punto más extremo a un setenta y pico porciento. Imagináoslo cargado de materiales de trabajo y/o trabajadores... tela. Pero por lo visto, y aunque parezca raro, no hubo ni una sola víctima mortal en todos sus años de vida, que duró desde 1929 (si no recuerdo mal) hasta el año 2000.

El funicular, de hierro y madera (y sin cinturones de seguridad). Aquí subían personas, víveres, material de trabajo y mantenimento... incluso los enormes conductos para el agua del lago.

Ya dejando la Casa de Guardas, nos dirigimos a la presa del lago, pasando frente una inmensa e imponente válvula, pieza clave para el funcionamiento del sistema. El lago, de unos 6.000.000 de litros, se puede vaciar en 13 horas, siendo este echo parte del sistema de seguridad para evitar desbordamientos, cosa que nunca ha sucedido.
Esta válvula está provista de todo tipo de sistemas para evitar el vacío en la tubería, la salida a presión del torrente de agua, etc. 
Imaginar que aquella mole de metal subió por el rudimentario funicular me hizo comprender que las gentes de aquella época eran de otra pasta. Uno no puede más que pensar en el valor que demostraron.
Llegados al muro de contención, a su parte exterior, nos impresiona la explicación del guía, que nos hace saber que no se utilizó nada de cemento o parecido en la construcción de esta barrera de granito, piedra que abunda en Andorra. Las grandes piedras encajan unas con otras en un impresionante Tetris, haciendo que unas sobresalgan del muro a modo de nuevo sistema de seguridad. Si el agua llegase a sobrepasar el límite de la pared, estas puntas salientes ayudarían que el líquido no cayese a plomo, erosionando así la tierra y debilitando el muro. Un sistema ingenioso y económico, la verdad.

Detalle del muro de contención.

Después de esto, la visita continuó en el interior de la presa, donde la recorre en sus 110 metros de longitud un estrecho túnel abovedado por el cual se controlan y reparan las posible filtraciones de agua.

 Vista interior del túnel. Por esos tubos que se ven en la pared se introduce el cemento para tapar las posibles grietas. Si no se hicera así, se tendría que vaciar el lago.

La visita terminó con un pequeño refrigerio frente a la preciosa vista del lago, que en la medianoche, resulta a la vez mística y espeluznante.
Os recomiendo esta interesante visita, ya no sólo por lo que se puede ver, sino por la importante parte de historia que representa para Andorra y por la enorme cantidad de datos que no he mencionado.

Vista del lago, con el muro de contención al fondo de la imagen. Aquí se puede ir a pescar truchas y a comer a dos restaurantes con impresionantes vista al lago.

La Casa del Guarda.

Fotografía de los años 30, durante la construcción del lago.

Me he permitido coger las fotos de diferente páginas de la web, pues como hice la visita por la noche, la luz no era la adecuada para captar los detalles y las formas.


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