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martes, 8 de enero de 2013

Cierra la Llibreria Catalònia

Hoy ha cerrado sus puertas la librería más emblemática de Barcelona, después de 88 años dedicada a difundir la literatura en la ciudad condal, sobreviviendo a la guerra civil, y su post guerra, y a un incendio en 1979 que casi la arrasó por completo (durante tres años vendieron libros en una carpa instalada cerca de su ubicación habitual).
Después de todo eso, ha debido cerrar sus puertas por culpas de esta crisis que unos políticos y banqueros, alentados por empresarios y magnates, se sacaron de la manga hace unos años con el fin de crear otro tipo de negocio al que ya le hemos visto algo más que las orejas y el morro, que de eso hay mucho.
Por mi parte, me siento orgulloso de haber presentado "El final de todos los inviernos" en esta librería.
Es triste ver que las cosas no perduran, más allá de que la Catalònia fuese un negocio, y más doloroso es cuando aquello que cae es un símbolo de la cultura y el arte.
En esta sociedad caníbal, donde lo importante ha dejado de ser el espíritu en detrimento de lo físico, ni los fuertes sobreviven al puñal de los necios y cobardes. Han hecho de la sociedad un “sálvese quien pueda”, o mejor dicho, un “me salvo yo y tú te jodes, pringao”.
Mientras se han rescatado bancos con dinero público que no devolverán, y se ha permitido que las grandes empresas, con beneficios millonarios, dejasen en la calle a millones de personas (pues esos despidos no solo han afectado a sus trabajadores, sino que aquí pillamos mierda todos), los sucesivos gobiernos que gran parte esta población, parte totalmente aborregada, elige al tun-tun (pues es la única explicación a la que mi limitado cerebro me permite llegar para comprender cómo nuestros gobernantes llegan al poder), entierran con su falta de sentido común todo aquello que huele a sabiduría, arte, creatividad, inteligencia, desarrollo y, en definitiva, futuro.
Leí hace poco que los hombres de la prehistoria dedicaban unas 20 horas semanales a la caza y a cubrir sus necesidades básicas, y el resto del tiempo era para sus entretenimientos, como pintar las paredes de sus cuevas. Nosotros, el que tiene suerte, hacemos 40 horas, o más, semanales de trabajo, y el resto del tiempo se ve sumergido en una espiral consumista que deteriora nuestra salud, sobre todo mental. Han creado para nosotros necesidades que no necesitamos, valga la redundancia. Por no decir que el arte, o el placer de no hacer nada, salvo contemplar las musarañas, ha quedado para los soñadores y los locos.
No es mi intención analizar ahora el estado de la situación social ni política en España, ni mucho menos. Eso me lo reservo por ahora. Pero noticias como esta, sin olvidar a TODAS las librerías, teatros, cines, salas de exposición y centros culturales que han cerrado, me entristecen.
Espero que la fe y el esfuerzo de todos los artistas del mundo sabrán adaptarse a los tiempos que vienen, y vendrán. Escribiremos y leeremos, compondremos música y la escucharemos, pintaremos, inventaremos, y nadie nos podrá parar.
Los hombres mueren, sus obras no.  

Fachada de la Llibreria Catalònia en la actualidad.



6 comentarios:

  1. David, por lo que os estoy leyendo esta librería era algo más que una librería para Barcelona.Me queda el consuelo de que mis sombras han estado entre sus estanterías en sus últimos meses de vida. Sobre las causas, tú lo dejas muy claro en tu entrada. ¡Gracias!
    ¡Un abrazo, amigo!

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    1. Imagínate en una tarde de sábado, paseando por Las Ramblas, de tienda en tienda, mirando, comprando, charlando con los dependientes y libreros, y para acabar, te parabas en la Catalònia. Era un ritual.
      Puede que sea eso lo que eche más de menos de Barcelona, esos sábados, junto a los domingos en el Mercado de San Antonio, comprando libros y cómics de segunda mano.

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  2. No sabes la pena que me da esta noticia, no tenía idea de que cerrara y no es la única que sucumbe.
    Una lástima
    Besos

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    1. Ha cerrado hoy mismo, y lo anunciaron el sábado pasado. Triste final para tan larga trayectoria. Una pena, sí.

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  3. Yo me acabo de enterar. Cuando dejé mis libros ahí, pensé con alegría ¡Que "Bernardina esté en esta insigne librería, es un placer! De regreso a Valencia; me vine pensando en todos los años que se mantuvo a pesar de todo lo que tuvo que enfrentar en el pasado. Hoy, han sucumbido ante una simple multinacional que lo único que hace es vender hamburguesas.
    Un saludo, David
    Me encantó leerte

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    1. No creo que sea por culpa de esa multinacional. Está claro que hay unos culpables que el pueblo elige y que se empeñan en que cada día seamos más ignorantes para que así se les siga votando. El de las hamburguesas sólo aprovecha estos "regalos".

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